Muchos de los problemas de los consumidores se pueden evitar
con un poco de cuidado: Antes de concretar su compra, pregúntese
si lo que está adquiriendo es realmente lo que busca
y cuánto desea gastar en ello. Piense cuidadosamente
SI PODRA HACER FRENTE, EN EL FUTURO, A LAS OBLIGACIONES
QUE ASUME y el modo de pago que va a utilizar:
• Efectivo;
• Tarjeta;
• Cheque;
• Ticket;
• Otros.
Compare precios y otros factores (por ejemplo, servicio
de posventa,
garantías, calidad, etc.) entre
distintos comercios. No se apure a comprar algo “en
el momento”. Concurra a comercios que se caractericen
por brindar buen trato al cliente y que asuman compromisos
de buena voluntad para la solución de problemas.
Por ejemplo, empresas adheridas al Sistema Nacional de
Arbitraje de Consumo, con sede en la Secretaría
de Defensa de la Competencia y del Consumidor, dependiente
del Ministerio de Economía.
No siempre es fácil obtener un resultado satisfactorio
al realizaruna queja. Muchos comercios tratan de resolver
los problemas de manera efectiva y rápida, pero
no siempre es así. A veces resulta difícil
solucionar un inconveniente. No se dé por vencido
en el primer intento si el vendedor no lo ayuda o incluso
si trata de trabar su queja. Si su reclamo es genuino,
tiene derecho a que resuelvan su problema.
Recurrir a los organismos
de Defensa del Consumidor no es tan difícil como aparenta y, a veces,
el sólo hecho de AVISAR al vendedor que
lo hará puede ser suficiente para INDUCIRLO
A resolver el problema.
Esto puede requerir
un esfuerzo de su parte, pero vale la pena intentarlo.
Si usted tiene una
causa
justa para quejarse, la Ley está de su lado.
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